Tendencias y desafíos mundiales en la producción de alimentos

2015 fue un año clave para la gobernanza internacional. A través de tres cumbres mundiales, se sentaron las bases de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Esto implicó un cambio importante: se pasó de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) –centrados en países en desarrollo– a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con un carácter más universal y con la alimentación como eje vertebrador

Fuente: Interempresas

En 2050, la humanidad rozará posiblemente los 10.000 millones de personas. En un escenario de crecimiento económico moderado, este aumento de población impulsará la demanda mundial de productos agrícolas en un 50% más sobre los niveles actuales, intensificando la presión sobre unos recursos naturales que ya escasean.

Al mismo tiempo, habrá más personas consumiendo menos cereales y mayores cantidades de carne, frutas, hortalizas y alimentos procesados, resultado de una transición en curso de los hábitos alimentarios a nivel global que seguirá añadiendo mayor presión, lo que causará más deforestación, degradación de la tierra y emisiones de gases de efecto invernadero. Junto a estas tendencias, el clima cambiante del planeta creará obstáculos adicionales.
“Producimos alimentos suficientes para todo el mundo pero desperdiciamos un tercio de lo producido, por lo que 800 millones de personas sufren desnutrición. Esto significa que no vivimos en un sistema saludable y justo ya que alrededor de 2.000 millones de personas tiene carencias en micronutrientes pero, por el contrario, 2.000 millones padecen sobrepeso y obesidad”, indica Arturo Angulo, experto en Alianzas de la Oficina de la FAO en España.

La pregunta clave que plantea la FAO es si de cara al futuro los sistemas agrícolas y alimentarios mundiales serán capaces de satisfacer de manera sostenible las necesidades de una creciente población mundial. La respuesta, aunque difícil, es sí. Los sistemas alimentarios del planeta son capaces de producir alimentos suficientes, y de manera sostenible, pero aprovechar ese potencial –y asegurar que toda la humanidad se beneficie de ello– requerirá “profundas transformaciones”. Con el informe ‘El futuro de la alimentación, tendencias y desafíos’, la FAO ha estudiado a nivel global las claves que incidirán en la alimentación y la agricultura en las próximas décadas.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El 25 de septiembre de 2015, los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobarons los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de 17 objetivos que contienen 169 metas que deberían guiar las acciones de los gobiernos, los organismos internacionales, la sociedad civil y otras instituciones hasta 2030.

Los ODS son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza y el hambre, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. “Básicamente, está en juego el futuro de la humanidad”, destaca Angulo. Así, los ODS son indivisibles –ningún objetivo es independiente de los otros– y universales
Los ODS conllevan un espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores opciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras. Proporcionan orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países y agentes en conformidad con sus propias prioridades y los desafíos ambientales del mundo en general. Se trata de una agenda inclusiva que aborda las causas fundamentales de la pobreza e integra a diferentes agentes sociales para lograr un cambio positivo en beneficio de las personas y el planeta.

“La alimentación tiene relación con los 17 objetivos, lo que la pone en el centro de la Agenda y amplía sus aplicaciones”, explica Angulo. En este sentido, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, subraya que los ODS “son verdaderamente transformadores”. Así, estos objetivos “están vinculados entre sí y exhortan a nuevas combinaciones en la manera en que las políticas, los programas, las asociaciones y las inversiones actúan en conjunto para lograr nuestros objetivos comunes”.
Hacia un cambio de modelo productivo

Dado el escaso margen para expandir el uso agrícola de más tierras y recursos hídricos, los aumentos de la producción necesarios para satisfacer la creciente demanda de alimentos tendrán que venir principalmente de mejoras en la productividad y de la eficiencia en el uso de los recursos.

Sin embargo, existen signos preocupantes de que el crecimiento de los rendimientos se está estabilizando para los principales cultivos. Desde la década de 1990, los aumentos medios en los rendimientos del maíz, arroz y trigo a nivel mundial se sitúan por lo general poco por encima del 1% anual.

Por ello, la FAO subraya que para hacer frente a estos y otros desafíos seguir funcionando como hasta ahora no es una opción: “Será necesaria una profunda transformación en los sistemas agrícolas, las economías rurales y la gestión de los recursos naturales si queremos hacer frente a los múltiples desafíos que tenemos ante nosotros y aprovechar todo el potencial de la alimentación y la agricultura para garantizar un futuro seguro y saludable para todas las personas y para todo el planeta”.

Así, según la FAO, “los sistemas agrícolas que requieren un uso intensivo de insumos y recursos y que han causado deforestación masiva, escasez de agua, agotamiento del suelo y niveles elevados de emisiones de gases de efecto invernadero, no pueden ofrecer una producción agrícola y alimentaria sostenible”.

Tendencias

El mundo tendrá que trabajar con sistemas alimentarios más sostenibles que hagan un uso más eficiente de la tierra, el agua y otros insumos y reduzcan el uso de combustibles fósiles. Esto conducirá a un drástico recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero y a una disminución de los residuos, lo que exigirá más inversiones en sistemas agrícolas y agroalimentarios, así como un mayor gasto en investigación y desarrollo.

Las 15 tendencias de futuro son:

Una población mundial en rápida expansión marcada por puntos críticos de crecimiento, urbanización y envejecimiento
Diversas tendencias en el crecimiento económico, ingresos familiares, inversión agrícola y desigualdad económica.
Gran incremento de la competencia por los recursos naturales
Cambio climático
Estancamiento de la productividad agrícola
Enfermedades transfronterizas
Aumento de conflictos, crisis y desastres naturales
Pobreza, desigualdad e inseguridad alimentaria persistentes
Transición alimentaria que afecta a la nutrición y la salud
Cambios estructurales en los sistemas económicos e implicaciones en el empleo
Aumento de la migración
Cambios en los sistemas alimentarios y sus repercusiones en los medios de subsistencia de los agricultores
Persistencia de las pérdidas y el desperdicio de alimentos
Nuevos mecanismos de gobernanza internacional para responder a los problemas de seguridad alimentaria y nutricional
Cambios en la financiación internacional para el desarrollo