Las previsiones de la Comisión Europea para el horizonte 2030

Cada año, la Comisión presenta sus previsiones a medio plazo, este año hasta 2030, para los principales mercados agrarios. Desde hace 3 años ya, tres frutas y hortalizas se han unido a los cultivos herbáceos, las carnes y la leche. Los tres elegidos son los melocotones y nectarinas, las manzanas y los tomates. Así que revisaremos éstas tres producciones, mientras deseamos que en el futuro (en el comer y el rascar, todo es empezar) se amplié la lista.

 Las manzanas

Una reducción en la superficie plantada  (-10%) combinada con un aumento en los rendimientos (+9%) debería conducirnos a una estabilización de la producción europea de manzana, en unas 14 millones de toneladas.

Los viejos huertos son substituidos por nuevas plantaciones más productivas y variedades más adaptadas a la demanda del consumo en fresco. Cuatro Estados miembros (Polonia, Italia, Francia y Alemania) aún concentrarían el 70% de la producción europea.

La Comisión anticipa un (leve) aumento en la demanda global de frutas y hortalizas, impulsado por la ola de   alimentación saludable. Para las manzanas, espera un cambio de tendencia. El descenso del 8% de los últimos 10 años se convertiría en una estabilización, a 13,2 kg por persona.

La Comisión prevé que las exportaciones de la campaña actual 2018/19 vuelvan a los niveles previos al embargo ruso. Para 2030, con los nuevos mercados consolidados, se espera un incremento anual del 3.5%. En cuanto a las importaciones, deberían caer un 0,5% anual.

En 2018/19, aproximadamente el 35% de la producción total se debería destinar a la industria, dependiendo cada año del volumen y la calidad de la cosecha. En cuanto al consumo, debería seguir cayendo, pero a un ritmo más lento (-1,5%) que en el pasado (-2,5%), lo que obligara al sector a exportar más (+ 1,3%) a precios más competitivos.

Melocotones y nectarinas

La Comisión espera que la producción europea de melocotones y nectarinas se estabilice en 4 millones  de toneladas  en el horizonte 2030 (una tendencia a la baja del -0,2  % anual). El rendimiento medio debería ser en el 2030 de un 8 % más alto en comparación con la media del quinquenio 2012-2017, pero esto se verá compensado por una disminución en la superficie (-0.7% anual). En particular, La comisión anticipa una reestructuración del sector en nuestro país, ya que la producción española ha explotado en los últimos años (+54   % entre el 2012 y el 2017).

Las nuevas plantaciones deberían ser de variedades más adaptadas a las demandas de los consumidores pero también más productivas y mejor adaptadas al cambio climático. Además, la mejora de la resistencia a enfermedades y plagas también debería contribuir a mejorar los resultados económicos.

La producción se concentra en cuatro Estados miembros (España, Italia, Grecia y Francia), que representan el 96   % de la producción europea. De estos, Grecia y España son los principales productores de melocotones y nectarinas para industria.

El consumo doméstico per cápita de melocotones y nectarinas en fresco crecía más del 3% anual entre los años 2012 y 2017, impulsado por la mayor oferta y los bajos precios. La presión sobre los precios se debió, en parte, al embargo ruso del 2014, pero también al aumento de producción y los solapamientos en los periodos de comercialización por razones climáticas.

Para los años venideros, la Comisión espera que el consumo anual per cápita en la Unión Europea disminuya al ritmo anual del -0,4%,  debido a la competencia con otras frutas de verano como los melones, las frutas tropicales y los frutos rojos que deberían ver su presencia aumentar en los escaparates de la gran distribución. Los consumidores, desorientados por la calidad variable de los melocotones y las nectarinas que han encontrado en el mercado estos últimos años, están favoreciendo otras alternativas disponibles, más cómodas de consumir.

El embargo ruso también provocó una disminución de las exportaciones: un  8% entre el año 2012 y el año 2017. El aumento de las ventas a Bielorrusia, Ucrania y Suiza no compensó plenamente la pérdida del mercado ruso. Las importaciones, principalmente en contra-temporada, se mantuvieron estables durante el mismo período.

En 2030, la Comisión anticipa, por las mismas razones, para las manzanas un aumento anual de las exportaciones (+ 1%) y una estabilización de las importaciones.

Los tomates

La Comisión espera que la producción europea en el futuro supere las 16 millones de toneladas en este año 2018, un 40% para consumo de frescos y el resto para transformación.

Estos son dos mercados y dos dinámicas totalmente distintas. Cinco Estados miembros (España, Italia, Países Bajos, Polonia y Francia) representan casi el 73% de la producción destinada al consumo en fresco, mientras que solo tres (España, Italia y Portugal) acaparan más del 90% de la producción de tomate para industria.

La Comisión anticipa que la producción europea de tomates frescos se mantenga relativamente estable en comparación con la media quinquenal 2012-2017, con una disminución anual de solo el 0,3%, como resultado del efecto combinado aquí también de una reducción de la superficie y un aumento de los rendimientos, en particular por el alargamiento de los periodos  de producción.La campaña tradicional de verano de los productores del norte se extiende hacia el invierno y las campañas tradicionales del tomate de  invierno en el sur se extienden hacia el verano.No deben minimizarse el impacto de esta evolución en la sostenibilidad del sector, especialmente el aumento de la demanda de energía en el norte y el aumento del uso de agua en el sur.

Se consolidara el declive de la importancia relativa del tomate redondo en favor de las distintas especialidades que han surgido estos últimos años y que, sin duda, seguirán surgiendo en los años venideros.

El consumo de tomates frescos per cápita se ha mantenido estable (con variaciones estacionales) en la última década entorno a los 14 kg anuales.Debería disminuir ligeramente (-0,5%) al horizonte  2030 hasta alcanzar los 13,6 kg.Esto, entre otros factores, esta evolución se debe a que los consumidores están comiendo más tomates, peros más pequeños.

Al igual que con los otros dos productos analizados, la disminución observada en el pasado de las exportaciones (- 0, 3%por año) debería dejar lugar a un ligero aumento (+ 1,6%) para llegar a 200.000 toneladas en el año 2030.

Alrededor del 90% de las importaciones europeas vienen de Marruecos (72%) y Turquía (18%), el primero mostrando un aumento en la última década (+ 34%)y el segundo fluctuando de una temporada a otra aunque  ayudado más recientemente por la devaluación de la lira turca.

La Comisión espera que las importaciones aumenten ligeramente (+ 0,4%por año), principalmente desde Marruecos hasta llegar a 550.000   toneladas en el año 2030.

Para los tomates de industria, la Comisión espera que la producción aumente ligeramente al ritmo anual del 0,7%.Éste auge está impulsado por el aumento de los rendimientos, especialmente en los principales Estados miembros productores.Su fuerte posición en el mercado se verá respaldada por su alto nivel de especialización y competitividad.

Se espera que el consumo de tomates transformados ​​en la Unión Europea aumente desde los 20,5   kg por habitante en 2018 a los 21 kg en 2030 (en equivalente de tomate fresco).Este crecimiento se debe principalmente a la creciente demanda de comidas preparadas y productos identificados con la dieta mediterránea.

Los flujos comerciales de tomates procesados ​​son mucho mayores que los de tomates frescos.Las exportaciones deberían seguir aumentando al ritmo anual del 1% para llegar a las 2,7millones de toneladas en el año 2030. Las importaciones también deberían aumentar, pero a un ritmo más lento (0,7%) y alcanzar las 2,6millones de toneladas.  En 2030, mientras que la demanda interna de tomate concentrado seguirá disminuyendo, se anticipa que aumente la de otros productos como la pulpa de tomate, los tomates preparados o los tomates enlatados.