La Inteligencia Artificial pronto decidirá qué comemos

El machine learning está produciendo una disrupción en la industria alimentaria. Desde cómo los agricultores determinan qué semillas plantar hasta qué ingredientes se utilizan para la preparación de los platos ya tienen una solución impulsada por la Inteligencia Artificial, que está revolucionando lo que comemos y cómo lo comemos. Después de unos 200.000 años de gestionar nuestras propias necesidades nutricionales básicas, los seres humanos estamos poniendo nuestra alimentación a cargo las máquinas. Algunas empresas como IBM o la startups Tastewise y SeeTree, ya están comenzando a participar en la revolución de alimentación impulsada por esta tecnología.

Fuente: AECOC

Las consecuencias de la introducción de la Inteligencia Artificial en el mundo de la alimentación:

  • Reducción del desperdicio de alimentos y de la tasa de mortalidad por falta de nutrición – Más de 9 millones de personas mueren de hambre cada año. Sin una intervención tecnológica ese número crecerá exponencialmente. Pronto, todos los aspectos de los alimentos que comemos, desde cómo crecen hasta a qué saben, serán manejados casi con toda seguridad por algoritmos. Los robots nos servirán comidas preparadas por máquinas utilizando recetas creadas por redes neuronales. Esto permitirá realizar un incremento de la producción de alimentos y una reducción del desperdicio de los mismos.
  • ​​Mayor comprensión de las preferencias de los consumidores – Gracias a la creciente presencia de la comida en los medios de comunicación, se podrían llegar a predecir las tendencias y las preferencias de los consumidores en lo referente a la comida, lo cual podría ayudar a las empresas a reducir el desperdicio de alimentos. Además, gracias al conocimiento de estas preferencias, la industria del desarrollo de nuevos sabores a través de la Inteligencia rtificial tiene mucho potencial.
  • Adaptación a los cambios – Para finales de siglo, la población de la tierra aumentará en un 45 %, mientras que la tierra cultivable disminuirá en un 20%. Además, es posible que la tierra cultivable actualmente no se esté utilizando de manera eficiente: la mitad de los agricultores de todo el mundo sufren pérdidas post-cosecha cada año debido a las malas prácticas de siembra. A medida que aumenta la demanda de alimentos, los modelos agrícolas actuales tendrán que mejorar, y esto se conseguirá a través de la tecnología.