Impacto de la calidad dual de los productos alimenticios en los consumidores

El estudio tendrá una duración de catorce meses en seis países europeos

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Fuente: Oleo Revista

Un consorcio formado por la London School of Economics (LSE), la “spin-off” de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Open Evidence y BDI Research (Block de Ideas), financiado por la Comisión Europea, investigará el impacto de la calidad dual de los productos alimenticios en los consumidores.

Mientras que los consumidores tienen la libertad de comprar lo que quieran, los operadores comerciales también pueden comercializar y vender productos con distintas composiciones o características, siempre y cuando respeten plenamente la legislación de la Unión Europea (ya sea en materia de seguridad, etiquetado o cualquier otra legislación horizontal). En los últimos tres años, algunos estudios realizados en distintos estados miembros han demostrado que hay productos alimenticios que presentan diferentes valores nutricionales, ingredientes, tamaño, peso y otras características según el mercado en el que se vendan.

La diferenciación de productos puede ser legítima e incluso bien aceptada cuando se adapta a las preferencias de los consumidores locales. Por ejemplo, para las empresas de alimentos y bebidas, una “calidad constante” no significa necesariamente elaborar productos idénticos en todas las zonas geográficas. De hecho, es frecuente que los operadores de empresas alimentarias adapten sus productos a las preferencias de los consumidores locales y otras condiciones. En particular, se realizan optimizaciones sensoriales para adecuarse a los hábitos alimenticios, que pueden ser muy distintos según la región. Además, puede haber diferencias objetivas en el aprovisionamiento, debido a la disponibilidad geográfica o estacional de las materias primas. Sin embargo, estas prácticas no siempre respetan la legislación, y algunas empresas alimentarias han sido acusadas de vender productos de menor calidad en los países de Europa del Este.

La necesidad de entender mejor las implicaciones económicas y para el consumidor las prácticas que diferencian la composición de productos alimenticios de la misma marca, es un elemento clave. Las pruebas comparativas que se han llevado a cabo en varios estados miembros han confirmado las diferencias de calidad de algunos productos alimenticios en el mercado interno en comparación con productos elaborados por el mismo fabricante que se venden bajo la misma marca comercial, pero en otros estados miembros. Tras estas pruebas, el tema de la calidad dual en los productos alimenticios se ha convertido en una de las prioridades de la Comisión.

El estudio “Análisis empírico sobre el impacto de la calidad dual de los productos alimenticios en los consumidores” investigará cómo las decisiones de compra se ven afectadas por el hecho de que el mismo fabricante ofrezca productos alimenticios de marca aparentemente idéntica en otra zona del mercado único con una composición distinta (es decir, calidad dual). A lo largo de los catorce meses que durará el estudio, el consorcio recopilará datos de seis países — España, Hungría, Alemania, Lituania, Finlandia y Rumanía — realizando experimentos en línea y en el laboratorio.

Los datos aclararán si las preferencias de los consumidores cambian cuando se modifican las características de una misma marca. Además, los datos recopilados permitirán analizar de qué modo las características de los consumidores afectan a sus preferencias (y a su predisposición a pagar) cuando hay distintas versiones de la misma marca. Asimismo, los datos del estudio deberían ayudar a entender hasta qué punto las preferencias de los consumidores por diferentes conjuntos de características se ven modificadas ante productos alimenticios con marca comercial y sin marca.

A fin de seleccionar los productos o las marcas más adecuados en cada uno de los seis estados miembros donde se realizarán los experimentos, se llevarán a cabo dos actividades: un grupo de discusión en cada uno de los países en los que se harán los experimentos y una encuesta en línea integrada por datos de estudios de mercado, para identificar los productos que habrá que analizar en la fase experimental. “Además, los resultados de los grupos de discusión proporcionarán información adicional detallada para ajustar aún más la forma de tratar los objetivos del estudio”, señala Rosa Dalet, directora general de BDI Research y responsable de actividades del proyecto.