Girona es la provincia catalana con los bosques más vulnerables a la sequía

Así lo revela el VulneMap, la herramienta desarrollada por el CREAF en el marco de una colaboración con la Diputación de Girona. Con este instrumento también se ha constatado que las hayas y los robles son especies muy vulnerables y que los bosques de la Garrotxa son los que concretamente sufrirán más los efectos de las sequías.

Fuente: CREAF

La colaboración entre el CREAF y la Diputación de Girona ha permitido estrenar VulneMap, una nueva herramienta que predice qué bosques de Cataluña serán más o menos vulnerables a la sequía. Esta información es especialmente relevante a la hora de planificar las prioridades de gestión forestal. La herramienta consta de una colección de seis mapas de muy alta resolución en acceso abierto. Un primer análisis hecho con el VulneMap muestra, por ejemplo, que en caso de un escenario de sequía grave, la Garrotxa sería la comarca catalana con bosques más vulnerables, con un 50% de sus bosques en situación de vulnerabilidad alta. Concretamente, los bosques del conjunto de la provincia de Girona son especialmente sensibles a este fenómeno.

En cuanto a las especies, VulneMap muestra que en el conjunto de Cataluña el haya y los robles son especies especialmente sensibles a la sequía, ya que presentan valores de vulnerabilidad entre media y alta, incluso en situaciones de sequía leve o moderada. Los mapas también indican que las encinas, aunque toleran bien escenarios de sequía leve, muestran síntomas de vulnerabilidad cuando la sequía es moderada, síntomas que pasan a ser graves cuando la sequía es severa. Sin embargo, tanto las encinas como los robles son especies rebrotadoras que se pueden recuperar si las condiciones mejoran.
Una herramienta predictiva hecha con datos del DeBosCat
VulneMap se ha hecho a partir de modelos estadísticos. Ha generado seis escenarios donde se puede prever que le pasará a los bosques bajo seis condiciones de sequía diferentes. El abanico de escenarios contempla situaciones más leves o más graves de sequía acumulada a corto plazo (3 meses) a largo plazo (24 meses).

Los modelos se han construido a partir de la información que recoge el proyecto DeBosCat desde 2010 para seguir el estado de salud de los bosques catalanes. Concretamente se han utilizado los datos del DeBosCat los años 2012 y 2016 porqué estos dos años fueron los más secos, consecuentemente, los peores para nuestros bosques. Los modelos cogen estos años extremos como referencia para prever qué le pasaría al bosque en caso de que sucedan episodios de sequía similares. El modelo también incorpora efectos del clima, de la estructura del bosque, topografía y litología, junto con las anomalías climáticas de los años 2012 y 2016 en Cataluña.
Para interpretar los resultados del VulneMap, hay que tener en cuenta que algunas de las especies que se muestran menos vulnerables, como el pino negro, son las que registraron menos afectación en el DeBosCat. Esto quiere decir que han podido aportar pocos datos al modelo y, por tanto, que sus valores de vulnerabilidad son aún poco robustos. De hecho, según Mireia Banqué, la técnica del CREAF coordinadora del VulneMap y del DeBosCat, ”es importante destacar que la calidad de la predicción depende de la cantidad y calidad de los datos de partida que obtenemos del programa DeBosCat. Por lo tanto, es esencial mantener el seguimiento DeBosCat durante los próximos años para hacer más robustas las predicciones del modelo frente y nuevas situaciones de sequía”.

Girona, la provincia catalana más vulnerable
Según el VulneMap, en un escenario de sequía leve, las comarcas de Girona tendrían la mayor parte de sus bosques (el 75%) con valores de vulnerabilidad bajos. Sin embargo, la Garrotxa, el Ripollès y la Selva tendrían ya entre un 20-25% de su superficie forestal con valores de vulnerabilidad entre media y alta.
Si la sequía fuera un poco más intensa (escenario de sequía moderada) todas las comarcas gerundenses excepto la Garrotxa mantendrían el 75% de los bosques con valores de vulnerabilidad bajos, por lo tanto la situación general en los bosques gerundenses seguiría siendo de poca vulnerabilidad. L os bosques de la comarca, pero, reducirían hasta el 50% su superficie de baja vulnerabilidad.
Por último, en un escenario de sequía grave, la Garrotxa tendría alrededor del 50% de su superficie forestal en valores de vulnerabilidad alta a y un 30% más aproximadamente con valores medios. El Ripollès, la Selva y el Alt Empordà también tendrían valores de vulnerabilidad entre medios o altos, pero en menor medida. Destacan el Baix Empordà y la Cerdanya, que a pesar de que nos situemos en el peor escenario, mantendrían más del 75% de su superficie con valores bajos de vulnerabilidad.