El consumo mundial de aceite de palma es 20 veces superior al de oliva

Las ventas del principal producto agrario de Andalucía se aproximan a los 3 millones de toneladas

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Fuente: El Olivar

La ingesta de aceite de oliva en el mundo es considerablemente inferior al de otras grasas vegetales. Respecto al aceite de palma, su consumo es 20 veces menor. Aunque las ventas del principal producto agrario de Andalucía crecen de manera paulatina, a rebufo de costosas campañas de promoción internacionales, están muy lejos de alcanzar las cifras de otros productos de su ámbito alimentario que carecen de sus cualidades organolépticas y no tienen una incidencia tan favorable en la salud.
El consumo del Consejo Oleícola Internacional ha experimentado este año un crecimiento del 9% respecto al ejercicio anterior. En concreto, las ventas de aceite de oliva se han aproximado a los 3 millones de toneladas, una cifra minúscula si se comparan con los 61,2 millones de toneladas vendidas de aceite de palma, la grasa vegetal más consumida en el mundo. Los países que más lo adquieren son China, India e Indonesia. Le sigue la Unión Europea.
La dificultad del sector del aceite de oliva para ganar cuota de mercado contrasta con el avance del aceite de palma, que, en tan sólo 2 décadas, de 1995 a 2015, ha conseguido incrementar el consumo en 46,5 millones de toneladas. Una de las explicaciones estriba en el precio: en tanto que el de una tonelada de aceite de oliva se aproxima a los 3.000 euros, por una de aceite de palma se pagan en torno a los 650 euros, casi 5 veces menos.
El precio prevalece sobre la calidad, especialmente en países con bajo nivel adquisitivo, localizados en América del Sur, Asia y África, mientras que en Europa el consumo es más moderado y encuentra trabas porque origina un exceso de grasas saturadas. De ahí que colectivos de consumidores adviertan de que es preciso limitar la ingesta de alimentos precocinados y bollería industrial, dada la presencia en ellos de aceite de palma.
Así, la Organización de Consumidores propone utilizar aceites más saludables, como el de oliva y el de girasol, en las comidas. Añade que en algunos productos es posible sustituir el aceite de palma por otra grasa para evitar el ácido palmítico, relacionado por parte de la comunidad científica con el incremento del nivel de colesterol. Frente a lo que se contrapone el beneficio para el organismo derivado del consumo del producto del aceite de oliva, que al contener grasas monoinsaturadas y ácido oleico reduce el riesgo de enfermedad coronaria.