Economía circular en la producción de fertilizantes

Un proceso circular, basado en el reciclaje y la simbiosis de los productos, tiene como objetivo principal optimizar el uso de los recursos, valorizando e incorporando al circuito los subproductos generados, minimizando las emisiones y reduciendo la dependencia de las fuentes de energía no renovables. Pretende evitar la generación de residuos, creando sistemas integrados, de manera que los subproductos obtenidos en un proceso pueden usarse a su vez como materia prima. De esa manera, se cierra el ciclo en los flujos de materiales y energía, generándose un proceso circular, según la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE).

Fuente: Agrodigital

Durante más de cien años, la industria de fertilizantes europea, que es de las más eficientes y menos contaminantes del mundo, ha ido optimizando progresivamente sus sistemas de producción. Su actividad se ha basado siempre en el principio de economía circular, incorporando en los procesos productivos materias primas provenientes de otros procesos relacionados y reciclando millones de toneladas de material.

Ejemplos típicos son: el uso del sulfato de amonio, obtenido en la síntesis del nylon, para fabricar fertilizantes minerales con azufre; el empleo del ácido sulfúrico, producido a partir del SO , para la fabricación de abonos fosfatados y complejos; el uso del azufre que se obtiene en el refino de petróleo; la reutilización del CO2 emitido en plantas de fertilizantes nitrogenados en otros sectores como el de bebidas gaseosas, etc. generan grandes cantidades de energía y calor, que pueden ser empleados a su vez en otros procesos, de manera que se logre un mejor rendimiento energético.


Además, en la fabricación de los fertilizantes minerales generalmente se incluyen sistemas de reducción de las emisiones al aire y de vertidos al agua, recuperándose los productos a través de ciclones, filtros, sistemas de depuración, etc., recirculándose los efluentes dentro de la misma instalación e incluso conectándose también con las corrientes de efluentes de otras instalaciones.

Todo esto conduce a minimizar las emisiones y hacer un uso completo de las materias primas iniciales.


Legislación europea de fertilizantes


La Comisión Europea ha reconocido la contribución del reciclaje industrial y la simbiosis a la producción sostenible y a la competitividad de la industria europea. En este sentido, ha adoptado un nuevo y ambicioso paquete sobre economía circular, basado en la reutilización de los productos, con el objetivo de ayudar a las empresas y a los consumidores europeos a hacer la transición hacia una economía más circular, con beneficios tanto para el medio ambiente como
para la economía.


Dentro de este paquete, la Comisión Europea ha presentado un proyecto de Reglamento sobre comercialización de productos fertilizantes, con el fin de poder incorporar a la fabricación de fertilizantes los subproductos de algunas industrias, reduciendo de esa manera la dependencia de la importación de diversas materias primas. La propuesta de la Comisión está dirigida a optimizar el valor de los productos, fomentando el ahorro de energía.

Materias primas para fabricar fertilizantes seguros y de calidad

Las materias primas utilizadas tradicionalmente para fabricar los fertilizantes minerales provienen de fuentes naturales: El nitrógeno se obtiene del aire, del que forma parte aproximadamente en un 78 por cien, a través de un proceso industrial similar al que realizan las leguminosas. El fósforo procede de la roca fosfórica extraída de grandes yacimientos, mientras que el potasio se obtiene de las minas de potasa, formadas en zonas que estuvieron ocupadas
por mares en el pasado.


La industria de fertilizantes, que lleva mucho tiempo investigando y trabajando en el desarrollo de productos relacionados con el reciclaje de nutrientes, como por ejemplo en la recuperación del fósforo, está de acuerdo con el nuevo enfoque de la legislación europea de fertilizantes. Pero, por otro lado, defiende la utilización únicamente de productos que sean seguros, eficientes agronómicamente y con un contenido de nutrientes adecuado, sin basarse exclusivamente en el reciclaje y la economía circular.


La industria considera que no es sostenible transportar y aplicar productos que apenas aportan nutrientes o emplear como fertilizantes productos insolubles o cuyos nutrientes no están fácilmente disponibles para las plantas. Los agricultores europeos deben poder disponer de